CEREBRO EN ACCION LURIA PDF

Daira The nature of intelligence and the principles of cognition. Educational Psychologist, 24 2Naglieri, J. The Structure of Human Abilities. Roeper Review, 23 3 Tesis doctoral no publicada. A cognitive Processing Theory for the Measurement of Intelligence. Journal of Learning Disabilities, 34 4Vernon, P.

Author:Mashura Malazil
Country:Azerbaijan
Language:English (Spanish)
Genre:Automotive
Published (Last):22 August 2011
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Hasta hace unos aos al estudio de la conducta hum ana se le haca verdaderam ente difcil orientarse en este com plejo cam po del saber. E llo se deba a que lo psicologa, en ciertos aspectos tan antigua com o el hom bre, en otros aquellos tan recientes que corresponden a su vertiente de ciencia experim ental era una ciencia joven y, com o tal, faltada de un ncleo suficientem ente coherente de conocim ientos y sin la estructuracin de otras ciencias.

De entre la inform acin, un tanto pintoresca a veces, de que se dispona resultaba arduo discernir las aportaciones slidas y m agistrales de aquellas otras triviales e inconsistentes, m s abundantes en m uchos m bitos que las prim eras. E ra difcil, en una palabra, hacerse con una form acin bsica desde la que aventurarse p o r cam inos m s o m enos de fiar en el estudio o investigacin psicolgica.

Han pasado aos. H oy en da, el adjetivo joven le sienta cada vez m enos a la psicologa, aun a aquella de base experim ental con un siglo casi en su haber, im portantes aportaciones en su trayectoria que la han perm itido plantearse desde diferentes ngulos cuestiones fu n d a m entales con ayuda de los im portantes recursos tecnolgicos que ha recibido en los ltim o s decenios, tanto p o r la vertiente de la llamada psicologa experim ental, com o de la psicologa de base organsm ica fisiolgica, neurofisiolgica, bioqum ica, etc.

A nte tal situacin cabe preguntarse si resulta, en la actualidad, m s fcil y asequible orientarse en el estudio de la psicologa. Por nuestra parte contestam os que s, dado que se dispone de m edios m ateriales, centros, institutos, departam entos, publicaciones y bibliotecas espe cializados, laboratorios y tcnicas de que antes prcticam ente no se dispona.

Pero contestam os que no, en cuanto seguim os sin contar con una unidad de conocim ientos y puntos de partida bsicos para aden tra m o s en el estudio d e la conducta hum ana, seguim os sin definicio- nes y conceptos operables o al m enos unvocos, sin tan slo una ter m inologa bien establecida que nos perm ita a cada uno de nosotros hablar de lo m ism o.

Cualquiera puede hacer la prueba de leer un texto de psicologa escrito, por ejem plo, por un autor enraizado en una escuela de orien tacin sociaL otro que lo haya sido por un autor de orientacin psico- dinm ica v un tercero escrito por un nsiclopo conductista. A unque los tres tuvieran el m ism o ttulo, a buen seguro que no slo el en foque conceptual global de cada obra, sino las m aterias o b jeto de estu dio y, lo que es ms sorprendente todava, su term inologa presenta ran notables diferencias, cuando no contradicciones, con el gravam en de que lo supuesto para estas tres escuelas se repetira, m u y probable m ente, con otras orientaciones psicolgicas aparte las citadas.

Para ello se precisan, por una parte, libros de puesta al da y revi sin crtica de las hiptesis y experiencias de las distintas orientacio nes y sistem as en boga, escritos por expertos a prueba d pa rtid ism o de escuela, en los que se salvara cuanto la experiencia y los conoci m ientos actuales de las ciencias del hom bre perm itan salvar y, en cam bio, se desestim ara cuanto se haya dem ostrado estril, errneo o nocivo para la salvacin de dicho conocim iento.

A sim ism o, dentro de cada lnea o enfoque conceptual de la conducta hum ana, debe aspirarse a que los trabajos y libros que sobre nuevas perspectivas y cam pos de investigacin vayan apareciendo respondan en su base, en su planteam iento hipottico y en su diseo a las m ni m as exigencias m etodolgicas, sobradam ente conocidas.

N o debe ol vidarse que hoy disponem os, en trm inos generales, de m ed io s que perm iten trabajar debidam ente en m ltiples cam pos de la conducta individual y social, pudiendo superarse de una vez las h ip tesis gra tuitas y dejarse de repetir argum entos de una herencia psicolgica que se derrum ba al prim er envite crtico que recibe. Finalm ente, necesitam os libros en los que sea Dtente un enfoque interdisciplinario. Se ha dicho, con razn, que la psicologa y 10 que es m s toda la ciencia tienden a ser m s interdisciplinarias y m s uni tarias.

De esta form a, puede darse el caso de que unos estn levantando serios edificios conceptuales o experim entales sobre p untos de partida que otros ya hayan superado, o que se empeen en explicar por ridos y estriles senderos aquello que por otras veredas ya se ha vislum brado o resuelto. Aunque en ello jueguen consabidos factores personales y hbiles de aprendizaje, no debe m enospreciarse tam poco que la subestructura acadmica en que nos m ovem os con sus estancos y com partim entos, en los que cada uno se cobija voluntaria o involuntariam ente, d ism i nuye las oportunidades para situaciones de encuentro m ultidim en- sional.

De esta suerte ocurre con m nim a frecuencia que nos sentem os en torno a una mesa para conocer prim ero, plantear y d iscu tir despus aquello que otros m e jo r conocen sobre un tem a o un problem a que a todos nos interesa y fren te a cuya solucin cada uno suele salvarse p or donde puede procurando, eso s, que los propios credos cientficos no se vean debilitados o invalidados.

Obvio resulta decir, por otra parte, que el enfoque interdisciplina rio choca, ciertam ente, con las dificultades de lim itacin de conoci m ientos a que el enorm e desarrollo de la ciencia y de la tcnica nos han conducido en los ltim os lustros.

As, nos encontram os con que el pensador de form acin filosfica, el psiclogo, el ingeniero, el pe dagogo, el biofsico, el neurocirujano o el socilogo y tantos otros, cuando se encuentran para un trabajo en equipo, pa rten solam ente de unos puntos parciales de conocim iento com n y slo con un gran esfuerzo pueden adentrarse en la discusin interdisciplinaria a que nos referimos.

Y es que hem os llegado a una absoluta incapacidad, para un cerebro hum ano normal, de abarcar y asim ilar no ya distintos cam pos de la ciencia, sino las distintas especialidades de una m ism a rama cientfica, lo que constituye com o es sabido una de las preocu paciones m s im portantes de quienes se ocupan 4 e la com unicacin cientfica. Cuanto hasta aqu se ha dicho viene p erfecta m en te a tono con el libro que nos cabe el honor de prologar. Como el lector, posiblem ente, sabe se trata del prim er libro reciente e im portante publicado en nu es tro pas del em inente cientfico ruso A.

E stos suscintos y escogidos datos que citam os del Prof. Ello constituye una prueba clara de que se trata de uno de los libros que, com o decam os en prrafos anteriores, necesita la psicologa de nuestros das. Pero, ju n to a ello, el autor presenta una seleccin de investigacio nes dirigidas a explicar los m ecanism os cerebrales que estn en la base de las funciones psquicas o, en otros trm inos, de los procesos de la conducta norm al o patolgica, anortando datos v experiencias de un m xim o rigor acerca de la organizacin y funciones de los lbu- los cerebrales y de actividades m entales sin ttica s cuales so n per cepcin, m ovim iento, atencin, m em oria, lenguaje y pensam iento, ofreciendo un ejem plo, difcilm en te superable, de lo que es u n tra bajo serio y profundo de investigacin en neuropsicologa y psicologa, aun aceptando que en determ inados aspectos y reas de estu d io los resultados no puedan considerarse plenam ente satisfactorios n i de finitivos.

En ltim o trm ino, debem os subrayar otro aspecto a lta m en te sig nificativo de esta obra: su carcter aglutinante de enfoques y su orien tacin interdisciplinaria. E n efecto; em parentado con la lnea concep tual de psiclogos y pedaeoeos rusos va clsicos, tan conocidos com o V ygotsky y Leontiev, afrontando problem as psicolgicos in q u ie ta n te s para los psicologas de todas las pocas, A. LURIA, con su form acin polifactica, consigue hablar y analizar en trm inos neur o psicolgicos problem as cruciales de la pedagoga, lo m ism o que habla en trm inos psicolgicos o pedaggicos de sus elaboradas investigaciones neuropsi- colgicas, interesando en todo m om ento.

Por si ello fuera poco habla con datos, casi siem pre de acuacin propia, sin concesiones ni gratui- dades a s m ism o ni a los dems; habla tam bin, sin fronteras, cotejan do sus investigaciones y las de sus conciudadanos, desde B echterew hasta los colaboradores del In stitu to del Cerebro de M osc, con los datos y resultados de los grandes investigadores del m u n d o occidental desde Papez, Gelb, H ebb, Penfield, Goldstein, Lorenz, Tinbergen y Subirana, para citar slo unos pocos, hasta los de K.

Pribram quien encabeza las pginas de la versin inglesa de este libro con un ejem plar vrloeo crtico v amical. He aqu un libro para aprender psicologa de hoy, anticipndose a la del futuro.

B arcelona, agosto Cientos de cursos p ara estudiantes universitarios se h an preparado y m iles de libros se han publicado d u ran te este perodo de intensa acti vidad para ensear y describir el c a r c te r de los procesos gnsticos del hom bre, del lenguaje y de la conducta activa. Su intenso estudio, en el contexto de las ciencias conductuales, ha proporcionado inform a cin de valor inestim able y ha dado im portantes datos sobre la n atu raleza de las leyes cientficas que gobiernan estos procesos.

Los procesos gnsticos y las acciones m otivadas del hom bre son el resultado del trabajo de todo el cerebro com o una sola entidad, o bien el "cereb ro en accin" es en realidad un com plejo sistem a funcional que agrupa varios niveles y diversos com ponentes, cada uno de los cuales a p o rta su propia contribucin a la e stru ctu ra final de la actividad m ental? Qu o cu rre en estos procesos cuando p artes individuales del cereb ro dejam de funcionar norm alm ente o son d estru id as por enferm edad?

Las respuestas a estas preguntas no slo seran de g ran ayuda para el anlisis de la base cerebral de la actividad psicolgica hum ana, sino que adem s nos acercar an m ucho m s a la com prensin de la estruc tura interna de la actividad m ental, favoreceran el estu d io de los com ponentes de cada acto m ental, y de esta form a p erm itiran el comienzo de la larga pero recom pensadora tarea de reco n stru ir la ciencia psico lgica sobre fundam entos nuevos y realistas.

El propsito de este libro es tra e r esta tarea a la atencin del lec to r. In te n ta describir de modo m s sucinto posible los resultados ob tenidos p o r el au to r y sus colegas d u ran te r asi cua re n ta aos de inves- i, T tigacin y proporcionar al estudiante y al graduado u n a relacin de los hechos bsicos deJa-neuropsicologa.

El libro comienza con un breve anlisis de las principales fuentes de los hechos cientficos usados p o r el investigador al estu d iar el ce rebro, su e stru ctu ra y su organizacin funcional, y con una relacin de los principios bsicos de la investigacin neuropsicolgica. La p a rte principal del libro describe lo que se conoce hoy so b re los sistem as individuales que form an el cerebro hum ano e inform a sobre el papel de las zonas individuales de los hem isferios cerebrales en la tarea de proporcionar las condiciones necesarias p ara que tengan lugar las form as superiores de actividad m ental.

En la p arte final del libro, el a u to r analiza la organizacin de la percepcin y de la accin, de la atencin y de la m em oria, del lenguaje y de los procesos intelectuales, e in ten ta en cajar los hechos obtenidos en los estudios neuropsicol- gicos de sistem as cerebrales individuales d en tro le su lugar adecuado dentro del gran diseo de la ciencia psicolgica.

Por supuesto, todas las secciones de la neuropsicologa no reciben el m ism o tratam ien to en este libro, y p a rte de ellas, com o la seccin que tra ta de las p artes m ediales del crtex y de las funciones de los hem isferios subdom inantes p ara la que a n no se ha recopilado su ficiente m aterial , slo pueden se r tra ta d a s superficialm ente. No obs tante, el a u to r confa en que el libro, en su estado actual, resulte til en p articu lar a los psiclogos, neurlogos y p siq u iatras, p ara quienes el estudio de los m ecanism os cerebrales de la actividad hum ana com pie ja es un tem a del m ayor inters.

El cerebro hum ano, este tan sofisticado instrum ento, capaz de re flejar las com plejidades e intrincaciones del m undo que nos rodea, cmo est construido, y cul es la naturaleza de su organizacin funcional? Qu estru ctu ras o sistem as cereb rales generan esas com- pleias necesidades e intenciones que distinguen al hom bre de los ani- males?

Cmo estn organizados esos procesos nerviosos que nos capa citan p ara analizar y alm acenar inform acin del m undo exterior, y cmo estn construidos estos sistem as que program an, regulan y des pus verifican esas com plejas form as de actividad m ental que van dirigidas a la consecucin de m etas, cum plim iento de designios y reali zacin de planes?

E stas cuestiones no se p lanteaban tan vivam ente una generacin antes. En aquella poca la ciencia se contentaba con tra z a r una ana loga entre el cerebro y una serie de sistem as reactivos y d irig ir p o r com pleto sus energas hacia la representacin del cerebro com o un grupo de esquem as elem entales, que com prendan los estm ulos afe rentes del m undo exterior y las respuestas dadas a estos estm ulos.

Esta analoga del cerebro, con una serie de m ecanism os que respon den pasivam ente, y cuyo tra b a jo estaba totalm ente determ inado Dor la experiencia pasada, se considera adecuada p ara la explicacin cien tfica de su actividad. En las dcadas siguientes, la situacin cam bi radicalm ente. Ha quedado suficientem ente claro que el com portam iento hum ano tiene u n carcter activo, aue no est determ inado solam ente p o r la expe riencia pasada, sino tam bin por los planes y designios que form ulan el futuro, y que el cerebro hum ano es un notable in stru m en to que no slo puede crear estos m odelos del fu tu ro , sino adem s su b o rd in a r su conducta a ellos.

Al m ism o tiem po, ha llegado a ser evidente que no se puede p erm itir que el reconocim iento del decisivo papel ju g ad o p o r tales planes y designios, estos esquem as p ara el fu tu ro y los p ro g ram as p o r los que son m aterializados, perm anezcan fu e ra de la esfera del conocim iento cientfico, y que los m ecanism os en los que se basan pueden y deben ser objeto de anlisis d eterm in istas y de explicacin cientfica, com o todos los dem s fenm enos y asociaciones del m undo objetivo.

E sta tendencia a crear m ecanism os en los que el futuro e je rc e su influencia sobre el com portam iento presente, ha conducido al enun ciado de algunas hiptesis fisiolgicas m uy im p o rtan tes, y los esque m as de A nokhin de "excitacin an ticipatoria ,, o la "co rrelaci n e n tre el tra b a jo m o to r y su realizacin de B ernstein, as como las ideas de T.

E de P rib ram fueron signos del radical aum ento de in te r s en la ciencia de la fisiologa, que comenz a reconocer como su p ro p sito fundam ental la creacin de u n a nueva "fisiologa de la activ id ad.

La base terica de la ciencia del cerebro tam b in ha experim entado un cam bio radical. Si bien d u ra n te m uchas dcaflas la teora del cere bro se basaba en conceptos que asem ejaban su activ id ad a la de ciertos conocidos m odelos m ecnicos, y su propsito p areca ser el de explicar el trab ajo del cerebro p o r analoga con una c e n tra l telefnica o un cuadro de control, los in tereses actuales de la ciencia han ten d id o a m overse en direccin opuesta.

E sto s principios n u n ca pueden se r re p re - sentados p o r analogas m ecnicas con un in stru m e n to tan sofisticado, y su conocim iento debe u rg ir al investigador a tra z a r nuevos esquem as m atem ticos que reflejen realm en te la actividad del cerebro.

E s p o r esto que el estudio de los principios intrnsecos q u e gobier nan el tra b a jo del cerebro a p esar de la dificultad de su co m p ren sin h a llegado a ser la fu en te de nuevas construcciones, y la nueva disciplina de la binica, no slo ha prohibido al investigador la in te r pretacin del trab ajo del cereb ro a la luz de conocidos esquem as m e cnicos, sino que, por el co n trario , para co m p ren d er los nuevos p rin c i pios, le ha im pulsado a b u sc a r fuentes en el estudio del cereb ro , capaces de influir por s m ism as en el d esarro llo creativo de las m a tem ticas y la tecnologa.

El estudio de las leyes que gobiernan el tra b a jo del c ereb ro com o rgano de la actividad m en tal es un problem a tiu y difcil y com plejo que, obviam ente, no ser resu elto m ediante la invencin especulativa de esquem as que nicam ente pueden acom odarse a esta im p o rta n te ram a de la ciencia y que, si bien aparentem ente proporcionan u n a solu cin a los m s difciles problem as, de hecho se convierten fcilm ente en un obstculo p a ra un u lterio r progreso en este cam po.

E sta es la razn p o r la que docenas de libros que tratan sobre "m odelos del ce rebro" o "el cerebro como una com putadora, realm ente no ayudan sino que m s bien "esto rb an el avance del verdadero conocim iento cientfico del cerebro como el rgano de la mente. El verdadero progreso en este im portante cam po no debe o cu rrir, como es natural, con dem asiada rapidez, pues de o tro m odo el cono cim iento real ser sustituido por esquem as prem atu ro s que, aunque hoy parezcan tentadores, m aana estarn olvidados p o r carecer de base.

El progreso debe basarse, desde luego, en fjprhnc rpalps, en la adquisicin de conocim ien to real, en el resultado de observaciones es crupulosam ente realizadas en num erosos y difciles cam pos de la cien cia: m orfologa y fisiologa, psicologa y m edicina clnica.

Tal progreso requerir, como es natu ral, tiem po, y la ltim a m eta ser alcanzada p or etapas, aportando cada una su propia contribucin a la solucin de este problem a tan difcil. Hace ahora casi un cu arto de siglo que apareci el fam oso libro de Grey W alter "E l cerebro viviente" en el que p o r p rim e ra vez se hace un intento de en co n trar una explicacin de los m ecanism os nti mos de la actividad del cerebro hum ano en trm inos aplicables a la m oderna electrofisiologa y se expresan hiptesis algunas confirm adas, o tras an son co n jetu ras del au to r referentes a las form as bsicas de la vida del cerebro y a los principios bsicos que gobiernan su fun cionam iento.

Varios aos despus de este acontecim iento aparece u n segun do libro de la plum a del em inente anatom ista y fisilogo H.

M agoun: "E l cerebro despierto. E ste libro reg istra el p rim er in ten to de ap ro xim acin al cerebro en base a los ltim os estudios anatm icos y neu- rofisiolgicos, como un sistem a responsable de la vigilia, del estado activo, la m s im p o rtan te condicin p ara todas las form as de conducta del ser vivo.

La im portancia del libro de Magoun, que generaliza los logros de u n considerable grupo de b rillantes investigadores Moruz- zi, Jasper, Penfield y o tro s no debe sobreestim arse. Con su aparicin, el cerebro del hom bre y del anim al dej de ser considerado com o un ap arato puram ente em isor de respuestas pasivas, y p o r ende se dieron los prim eros pasos en su reconocim iento como un sistem a activo, despierto.

Aunque dicho libro descubri los m ecanism os yacentes en la base de la vigilia, no intent analizar las form as fundam entales de actividad fisiolgica hum ana concreta.

Cuestiones com o los m ecanism os fu n d a m entales de la actividad percepcin y pensam iento , del lenguaje y la com unicacin social, de la form acin de planes y pro g ram as de conducta y de la regulacin y control de su realizacin activa y o tro s problem as de esta am plia gam a no fueron discutidos o tom ados en consideracin en las num erosas investigaciones en las que se b asaba el libro. Sin em bargo, gradualm ente fueron recogindose en diversos cam pos de la ciencia hechos que podran p e rm itir u n acercam iento a la solucin de sus problem as y establecer fundam entos de u n a ciencia del cerebro como rgano de la actividad m en tal concreta.

Una gran riqueza de aportaciones se ha obtenido gracias a la m oderna n e u ro loga clnica y a la neurociruga. Los avances en estos cam pos han posibilitado el estudio detallado de cmo se alteran las form as a lta m ente com plejas de la conducta en lesiones locales del cerebro. Como resultado de esto s progresos se h a hecho posible la p re p a ra cin del presente libro, que su au to r ha decidido llam ar "E l cereb ro en accin".

Su propsito es generalizar las ideas m odernas referen tes a la base cerebral de la com pleja actividad de la m ente h u m an a y estu- d iar los sistem as del cereb ro oue partici an en la construccin de la percepcin y la accin, del lenguaje y la inteligencia, del m ovim iento y la actividad consciente dirigida a una meta.

E sto explica el hecho de que u n a gran p a rte del libro se refiera al anfisis de cam bios que aparecen en la co n d u cta hum ana debido a lesiones locales del cerebro. El principal propsito de este libro es p resen tar recopilados los hechos disponibles en el presente estado de nuestro conocim iento con la com pleta conviccin de que este conocim iento puede cam b iar sus tancialm ente en las etapas futuras.

Lesiones locales.

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