LA CASACION CIVIL PIERO CALAMANDREI PDF

IV, , n. VI, cap. V; Intercessio en Dictionnaire des antiquits groeques el rornaines, vol. III, P. IV, P. Privatrechts Berln, , II, Bd.

Author:Tojasida Goltizilkree
Country:Papua New Guinea
Language:English (Spanish)
Genre:Politics
Published (Last):4 October 2009
Pages:220
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Lucha entre monarqua y Parlamentos, originada por la autoridad casi le- gislativa adquirida por stos: nexo directo entre tal lucha y el origen del recurso de casacin.

La contravencin a las ordenanzas concebida fundamentalmente como un error in procedendo. Finalidad de la casacin bajo el ancien rgime: no mantener la observancia del derecho objetivo, sino defender contra los Parlamentos las prerrogativas subjetivas del soberano.

La anulacin de las sentencias de los Parlamentos es una prerrogativa exclusiva del rey, y no tiene carcter jurisdiccional. El Parlamento de Pars, una vez separado, como se ha visto en el n. Una prerrogativa de los Parlamentos, mediante la cual los mismos venan a participar en el poder soberano de dictar leyes, era la del registro enregistrement de las ordenanzas reales, en virtud de la cual las leyes emanadas del rey no se consideraban obligatorias en la jurisdiccin de un Parlamento hasta tanto que ste no hubiese levantado acta y reconocido INSTITUTO PACFICO 19 su obligatoriedad1.

Junto a tal participacin en el poder legislativo, reservada a los Parlamentos por medio de esta especie de sancin a las ordenanzas, que poda ser denegada mediante una deliberacin en la que se exponan al soberano los motivos contra la ordenanza remontrance , las Cortes soberanas gozaban de la facultad de emanar, en forma de pronunciamiento judicial, resoluciones de ca- rcter reglamentario, las cuales, siempre que no fuesen contrarias a las ordenanzas reales o a las coutumes, tenan vigor tambin para el futuro2; tales resoluciones, cuya eficacia estaba limitada al territorio sobre el cual se extenda la competencia del Parlamento, se dirigan casi siempre a regular la administracin de la justicia y se llamaban Arrts de rglement, esto es, como las define Ferrire3, dcisions que les Cours souveraines font, pour tre observes comme loi dans ltendue de leur res- sort.

Interesante es, pues, para demostrar que los poderes de los Parlamentos eran mucho ms extensos que los de los otros jueces no soberanos, el que las Cortes soberanas, aun cuando se limitaban a realizar una funcin puramente jurisdic- cional, emanando una sentencia limitada al caso singular, gozaban, al aplicar la ley, de una libertad de interpretacin que no se conceda a los jueces inferiores : stos estaban obligados a seguir con obediencia ciega la letra de la ley, y, cuando sta les pareciese oscura, a dar cuenta de ello al rey; los Parlamentos, en cambio, peuvent en certains cas, et pour des justes tempramens, sen carter de manire nan- moins quil ne paroissent pas entirement les dtruire; en un mot, ce sont des Juges qui peuvent donner aux loix une interprtation, que lquit peut suggrer; mais les autres juges nont pas ce privilge4.

La facultad de controlar por va de enregistrement los actos del poder legis- lativo central; el ejercicio directo de un poder reglamentario dentro de la propia jurisdiccin ; la mayor libertad en la aplicacin a los casos concretos de las leyes de dudosa interpretacin, todas estas prerrogativas de los Parlamentos transfor- maron notablemente su naturaleza, y de rganos jurisdiccionales supremos los llevaron a aspirar, en concurrencia con el rey, a funciones de soberana poltica: ocurri as que la monarqua, la cual en un principio se haba servido de los Par- lamentos para extender la jurisdiccin real en detrimento de la justicia de los ba- rones y para afirmar, centralizando la jurisdiccin suprema en mano de aqullos, el principio unitario sobre el fraccionamiento feudal, se encontr frente a ella 1 Seligman, Justice, pg.

Vase Holtzmann, Verfassungsgeschichte, pgs. Vase Seliqman, Justice, pg. IX, voz Justice, pg. Larga y rica en vicisitudes es la historia de la lucha secular entre los monar- cas franceses y los Parlamentos, los cuales, de las primeras aisladas y momentneas denegaciones de registrar alguna ordenanza real, llegaron, en el siglo XVIII, a aso- ciarse oficialmente entre ellos, a constituir un cuerpo poltico nacional opuesto y rebelde al monarca6; y se puede decir que la historia de los Parlamentos, autores siempre de las ideas innovadoras, es la historia de los orgenes y de la preparacin de la Revolucin Francesa.

Para seguir, aunque slo sea en los episodios salientes, el desarrollo de una tan complicada y agitada lucha, no es ste el lugar oportuno: al conflicto, que dur hasta la catstrofe del ancien rgime, en que por una parte el monarca luchaba por el mantenimiento del propio absolutismo y por otra los Parlamentos, esforzando sus atribuciones originariamente judiciales, trataban de establecer sobre el poder soberano un primer control constitucional7, es suficien- te con que nos hayamos referido aqu, al solo objeto de afirmar que de este con- flicto, precisamente, y no de otra causa que de este conflicto, naci en Francia, por primera vez, el poder soberano de casar las sentencias de los Parlamentos y el correspondiente instituto procesal del recurso de casacin8.

En la investigacin histrica que hemos realizado hasta ahora, contem- plando en la poca intermedia el encuentro de conceptos nacidos por una parte en el derecho romano, por otra en los derechos germnicos, nos hemos limitado a seguir la pista de algn elemento aislado del instituto que estudiamos aqu, y muchas veees hemos emprendido y conducido una investigacin al solo objeto de obtener de ella un resultado negativo.

Pero aqu, refirindonos finalmente a esta lucha entre la monarqua y los Parlamentos franceses, nos acercamos al origen directo e inmediato de la Casacin y podemos asistir a la concreta y po- sitiva combinacin de los diversos elementos, hasta ahora separados, en torno a un nico ncleo vital.

Se han estudiado hasta ahora instituciones diversas del recurso de casacin, aproximando artificiosamente en el estudio, al objeto de po- ner en evidencia analogas y diferencias, productos de edades y de civilizaciones dispares; desde este momento, en cambio, el estudio histrico que me dispongo a hacer no tendr ya la finalidad de obtener remotas analogas entre institutos 5 Vase Maury, Ladministration franaise avant la Rvolution de , en Revue des deux Mondes, vol.

CVII , pg. Pero- do, 3. INSTITUTO PACFICO 21 que en su manifestacin concreta tuvieron existencia totalmente separada, sino que seguir inmediatamente aquel movimiento poltico al que en la prctica se remonta el nacimiento de la Casacin, y a travs del cual se puede llegar, sin ulte- rior interrupcin ni de tiempo ni de lugar, al instituto formado por la Revolucin francesa y transmitido por ella a los ordenamientos procesales contemporneos.

El conflicto entre rey y Parlamentos, del que deba surgir el insti- tuto de la Casacin, no naci, por lo que se refiere al tema de mi estudio, de una sola vez, ni tuvo desde un principio el carcter y la extensin alcanzados en los dos ltimos siglos de la monarqua: originariamente, a travs de tantos episodios espordicos, estuvo, desde luego, limitado a los casos singulares que lo ocasiona- ban, y solamente despus asumi un alcance ms general, que fij de un modo caracterstico su naturaleza.

Ya se ha visto cmo el soberano, con la nica finalidad de regular la actividad de los tribunales en inters de la buena marcha de la justicia aun cuando con mucha frecuencia bajo esta finali- dad confesada se ocultase la de obstaculizar el camino regular de la justicia con arbitrarios favoritismos , tena por costumbre dirigirse a los jueces inferiores, y en especial a los Parlamentos, con rdenes escritas, por medio de las cuales suspen- da o modificaba la marcha de un proceso, limitando, o en absoluto eliminando, la competencia de los tribunales ordinarios.

Mientras los tribunales ordinarios se mostraban obedientes a estas rdenes soberanas, y, apenas la jurisdiccin regia se sobrepona a su jurisdiccin, se despojaban de todo conocimiento sobre el proce- so en curso sin proceder a actos ulteriores, ningn conflicto se manifestaba entre el poder real y los rganos judiciales; pero poda ocurrir que los Parlamentos, sea porque la jurisdiccin se consideraba entonces ms que una funcin pblica un verdadero derecho del rgano que la ejercitaba, sea porque la intervencin del monarca ocultaba muchas veces la ms descarada iniquidad, y por otra parte era muy fcil a los particulares obtener, por medio de corrupcin de los cortesanos, las cartas de cancillera aun en los casos en que faltase todo presupuesto para ello, se rebelasen a la orden real y procedieran a la decisin de la controversia de que estaban investidos, sin preocuparse del mandato soberano que les impona sus- pender el proceso o les quitaba definitivamente el conocimiento del mismo.

Sur- gi as, de esta posibilidad, el conflicto entre el monarca y las Cortes soberanas: de una parte el rey, como juez supremo del que los jueces inferiores eran simples delegados, diriga un mandato a sus representantes, prohibindoles realizar cual- 22 ACTUALIDAD CIVIL quier acto procesal; por otra parte, los jueces inferiores, sin prestar obediencia a la orden de su mandante, procedan contra su expresa voluntad a realizar el acto prohibido, usurpando de este modo un poder que, por el acto singular, les haba sido revocado.

El hecho de que un Parlamento hubiese pronunciado una sen- tencia, no obstante que el soberano les hubiese prohibido pronunciarla, no debe parangonarse con la hiptesis de una sentencia pronunciada por un Parlamento en el legtimo ejercicio de sus poderes, pero viciada por cualquier defecto de forma o de sustancia; a este ltimo caso proveen, como se ha visto, los remedios extraordinarios de la proposition derreur y de la requte civile, los cuales tratan de corregir una sentencia lesiva del inters de las partes, pero no especficamente di- rigida contra un mandato del rey.

En cambio, en el primer caso, el solo hecho de la existencia de una sentencia en un proceso en que haba sido prohibido al Par- lamento sentenciar, constitua una rebelin a la voluntad especfica del soberano; y el rey, que intervena para reprimir esta rebelin, no obraba como juez supremo en inters de la justicia, sino como monarca en defensa de la propia autoridad disminuida por quien no obedeca sus rdenes. La providencia que el soberano tomaba en estos casos en que los Parla- mentos procedan a actos judiciales que con respecto al caso singular haban sido prohibidos por una orden real, era la de destruir sin ms, el acto realizado contra su voluntad, anulndolo mediante un decreto de su Consejo.

Ejemplos prcticos de semejantes conflictos entre rey y Parlamentos, limitados a una controversia singular y seguidos de la respectiva anulacin deliberada del soberano, son muy numerosos en la historia del derecho francs. Me limitar aqu a citar tres casos. Ante todo, el de las lettres dvocation, con las cuales el soberano, de motu propio o en virtud de una splica de los interesados, acostumbraba y con tanta frecuen- cia que subverta toda garanta de justicia 9 a dirigirse a los jueces inferiores para despojarlos del conocimiento de una causa, la cual quera decidir directamente l mismo o investir a algn otro rgano judicial si el juez inferior, obedeciendo a la orden real, suspenda, sin ms, todo acto en el juicio evocado, no se produca ningn conflicto entre l y el soberano; pero si, desconociendo la orden, pro- nunciaba la sentencia, sta, que constitua una patente infraccin a la voluntad del rey, poda ser anulada por el monarca, puesto que acta facta post evocationem intimatam non subsistere sed esse ipso iure nulla Otro caso en que poda nacer un 9 Vase Chenon, Cassation, pgs.

I, quien define la avocacin en el n. III, sec. IV, p. Tal nulidad fue reconocida expresamente en la ord. De Agosto de , tt. I, art. Se puede, finalmente, citar en tercer lugar, como causa de conflicto entre el soberano y los Parlamentos, las lettres dtat, por las cuales, en favor de cualquier ciudadano que estuviese ausente del reino por motivos de orden pbli- co por ej.

Los primeros ejemplos de Casacin de sentencias de los Parlamentos rea- lizada en Francia por el monarca se refieren, pues, a estos conflictos surgidos entre el rey y las Cortes soberanas en el mbito de una controversia singular: el Parlamento, procediendo a actos judiciales que el rey haba prohibido en relacin a aquella controversia singular, se rebelaba contra la voluntad del soberano, y el soberano actuaba para restablecer el respeto y la observancia de la propia autori- dad.

Obsrvese, sin embargo, que en estos conflictos limitados a una controversia singular, puesto que el rey, al emanar las lettres de justice relativas a un proceso nico, actuaba no como legislador sino como juez supremo, los Parlamentos no se rebelaban contra una voluntad general y abstracta establecida por el soberano como norma para una serie de casos, sino a su voluntad concreta manifestada para el solo juicio en curso; de suerte que cuando el monarca intervena para anu- lar la sentencia pronunciada en desobediencia a este concreto mandato suyo, no actuaba en tutela de su poder soberano de legislador, sino en tutela de su poder Conferences cit, II, pg.

IV, art. Vase Bornier, Conf- rences, II, pgs. V, art. Vase Bornier, Conferences, La infraccin al mandato soberano cometida por los Parlamentos constitua, por lo dems, esencialmente un error in procedendo, un vicio de actividad, en virtud del cual naca una diver- gencia entre el modo en que el Parlamento haba obrado, y el modo en que el rey habra querido que el Parlamento obrase: no ya un error in indicando por el cual el Parlamento hubiese afirmado como voluntad de ley para el caso concreto una norma contraria a la voluntad legislativa del soberano.

En este caso, la infraccin cometida por los Parlamentos era todava un error in procedendo, en cuanto los mismos obraban de un modo diverso de como por ley habran debido obrar: pero este error in procedendo iba ms bien que contra la voluntad real ma- nifestada en un mandato singular emitido en cualidad de juez supremo, contra la voluntad real proclamada en cualidad de legislador en una norma de carcter general.

Como consecuencia, el soberano, que intervena para anular el acto co- metido por los Parlamentos contra su voluntad, trataba con esta intervencin suya de mantener intacta no tanto su prerrogativa de juez supremo, cuanto la de legislador, cuyos mandatos deban ser obedecidos por todos los funcionarios que le estaban sometidos. Un ejemplo caracterstico de esta intervencin del soberano para mante- ner dentro de los Parlamentos la observancia de normas singulares procesales, se tiene en la anulacin de las sentencias pronunciadas por los Parlamentos no si- guiendo el procedimiento ordinario sino con un procedimiento especial llamado par petits commissaires.

Para terminar con los abusos a que esta arbitraria forma de procedimiento, en virtud de la cual el juicio se delegaba por el Parlamento a una comisin llamada precisamente de los petits commissaires16, haba dado lugar entre los Parlamentos franceses, la Ordenanza sobre la justicia, de enero de , la prohibi de un modo absoluto: y previendo la posibilidad de que las Cortes so- beranas, desconociendo la prohibicin, continuasen todava sirvindose de ella, aade art.

VII, Los petits commissaires eran consejeros a los que una Corte encargada, por lo general, que examinaran un proceso para despus dar cuenta del mismo para decisin a la Corte; pero parece que no fuese vlida la costumbre de confiarles no slo el examen del proceso sino tambin la desicin. Repitiendo la prohibicin, to- dava de una forma ms explcita, la Ordenanza de Moulins de en su art.

Se trataba, como se ve, de una medida limitada a tutela de normas singulares, mediante la cual el soberano tenda a defender con rigor especial la observancia de ciertas prohibiciones, que fcilmente, sin esta sancin expresa, habran sido transgredidas por los jueces: no se haba, pues, llegado todava a la anulacin genrica de toda sentencia pronunciada contra cualquier ordenanza real, ni al remedio general de la Casacin para mantener la observancia de cual- quier ley. Ya en las ms antiguas ordenanzas de los reyes franceses se encuentran dis- posiciones que imponan la rigurosa observancia de toda norma derivada del so- berano22, y, con medidas que recuerdan las sealadas por nuestros Estatutos con el mismo objeto, se establecan funcionarios especiales encargados de vigilar el mantenimiento de las ordenanzas o penas contra los transgresores23, se dispona que, dos veces al ao, cest a scavoir le lendemain de la saint Martin et le lendemain de Quasimodo24, las ordenanzas reales fuesen ledas en las audiencias de los tri- 17 Recueil, XV, pg.

Vease tambin DEspeises, tt. XI, sec. II, n. Otro caso fue el de anulacin de las sentencias de los Parlamentos por haber admitido la apelacin contra las sentencias de los jueces presidiales, que eran inapelables Dec. De , art. XXXI, sec. VIII, al final.

Lo mismo en la ordenanaza de marzo de , art. Pero si, adems de estas cautelas especficas, en todas las Ordenanzas, y con mayor energa cuanto ms recientes son, se ordenaba a los jueces que icelles gardent, entretiennent et observent, facent garder, entretenir et observer26, antes de la Ordenanza de Blois no se haba llegado a establecer como sancin general de tal orden la consecuencia de la nulidad de tales sentencias rendidas contra las Orde- nanzas.

La creciente potencia de los Parlamentos y la amplitud cada vez mayor en la interpretacin de las ordenanzas que los mismos se atribuan en virtud de su souverainet haca, sin embargo, cada vez ms frecuentes las violaciones de las ordenanzas por parte de los jueces; y aun cuando los jueces, al tomar posesin del cargo, jurasen observarlas fielmente, el Canciller de lHpital, en el Lit de justice, celebrado en Run en , se vea obligado a dirigirles una admonicin con- cebida en los siguientes trminos : Vous jurez vos rception de garder les ordon- nances, et entrez en vos charges par serment, jurez et promettez les garder: les gardez vous bien.

La pluspart dicelles est mal garde; il y a pis, car vous dites estre pardessus les ordonnances et nestre obligez par icelles, si nest en temps quil vous plaist. Vous dites estre souveraines: lordonnance est le commandoment du roy, et vous ntes pas pardessus le roy De este conflicto agudo, que aparece a plena luz de las palabras de lHpital, entre la autoridad legislativa del rey y la independencia de las Cortes soberanas, naci finalmente la necesidad de mantener la observancia de las ordenanzas con algn medio ms eficaz que laa simples admoniciones, tantas veces intilmente repetidas.

Este medio fu aplicado por primera vez en la Ordenanza de Blois, de mayo de , la cual, en su art. Una declaracin similar de nulidad en cuanto a toda sentencia dictada contra las leyes emanadas del rey, se repiti en sucesivas ordenanzas, como en el art.

Citada de octubre de , art. Antes de la Ord.

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