LOS ORIGENES DE LA CIVILIZACION ADAMICA PDF

Para los buscadores sinceros de la Verdad. Hablo pues en esta portada con aquellos que pueden comprender y asimilar esta lectura. La llamaron Evana. Y llevados de este deseo resolvieron hacer todos juntos un viaje al continente y se embarcaron hacia la costa del Mar Grande. El reno, bien se sabe, es una especie propia de los climas polares.

Author:Dazuru Arashigal
Country:Slovenia
Language:English (Spanish)
Genre:Automotive
Published (Last):2 July 2006
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Bohindra, Ada y Evana se unieron a la caravana que haca el viaje peridico desde el Irn al Eufrates; Vladiko y Mabi atravesaban con su escolta de arqueros las montaas Sagrn para encontrarse de nuevo en la ciudad de Asagg donde les esperaba su pueblo. Abel, acompaado de un buen nmero de Kobdas, se incorpor a la caravana que haca viajes al Pas de Manh Armenia hasta la costa del Ponto Euxino, donde un buque velero deba llevarles a la orilla opuesta del mar, a Escitia Teutonia y a los pases del Bltico donde innumerables tribus tenan repartido entre s aquellos vastos territorios.

Los pases de Roxolana, de Aghafir, de Escordisca y de Getta eran los principales que formaban el vasto dominio que haba sido gobernado por Lugal Marada desde muchsimos aos atrs.

Llevaba consigo a Erick, el hijo mayor del gran Jefe del Norte, y varios Kobdas originarios de aquellos pases y que estaban vinculados por lazos de sangre con casi todos los caudillos jefes de tribus. Habiendo tenido conocimiento tiempo atrs que en el pas de Roxolana era donde se hallaban cautivos los hijos de Etchebea, Abel llevaba consigo tambin a Kanc a los fines de que se encontrara con su padre, que en calidad de esclavo de un poderoso magnate desempeaba el cargo de guardin de sus inmensas majadas de renos.

Para hacer menos amarga la humillacin de Kano cuya desastrosa vida pasada lo llenaba a l mismo de vergenza y amargura, Abel y los Kobdas que le acompaaban hacan inauditos esfuerzos por sembrar en su nuevo camino, flores de esperanza y de optimismo.

Debido a lo accidentado del terreno, pues desde Nunmaki hasta el Ponto era una casi ininterrumpida cadena de montaas, haban decidido realizar el viaje en asnos y muas, vindose obligados a veces a avanzar con abrumadora lentitud. Kano haba enflaquecido notablemente y su espritu, abatido por lo que l llamaba la derrota de su vida, haba cado en una especie de silenciosa melancola que le impulsaba siempre a buscar la soledad.

Al despedirse, Evana le haba hecho prometer solemnemente que no se separara de Abel bajo ningn pretexto y que tornara a "la Paz", donde ella y Adam le esperaban. Yo espero la felicidad para ti, hijo mo le haba dicho ella al abrazarlo por ltima vez esprala t tambin. Y eran minuciosos los encargos que, a este respecto, la tierna madre haba hecho a todos los Kobdas que acompaaban a sus hijos.

El uno es la luz deca ella el otro es todo tinieblas. Del desbordamiento de amor que dais a mi Abel, haced llegar unas gotas al pobre Kano que es ms desventurado que malo. Bohindra por su parte, haba hecho a Kano encargos especiales para alentarle, hacindole comprender que necesitaba de sus aptitudes y servicios. Le haba encomendado estudiar las organizaciones de las tribus mineras y su forma de comerciar y de purificar los metales.

Mas era tan profundo el aplastamiento de aquel espritu azotado por el vendaval de su propia miseria que llevaban ya muchos das de viaje y an no haba hecho observacin alguna, ni estampado una sola anotacin en su carpeta de tela encerada. Eran veintinueve Kobdas los que acompaaban a Abel en su gran misin a los pases del Norte, y entre ellos iban dos buenos notarios educados en Neghad, varios con fuerza magntica de diversas formas de aplicacin segn se tratase de trastornos fsicos o de corrientes astrales destructoras y dainas.

Les acompaaban por va de defensa de tribus salvajes o de bestias feroces, una escolta de cuarenta arqueros seleccionados entre el pueblo circaciano, unidos a los que vinieron del Norte acompaando al prncipe Erick. Era un total de setenta y cuatro hombres los que formaban la caravana, en la cual iban tambin los tres ancianos jefes que haban conducido desde su pas natal al hijo de Lugal Marada.

Entre los Kobdas misioneros haba uno que era originario del pas de Roxolana, al norte del Ponto Euxino, y que era el que haba llevado a Neghad la noticia de que en tal pas se encontraban cautivos los hijos de Etchebea. Bohindra, con su buen tino habitual para conseguir xito en todas las empresas, encomend a Kano con especial inters a la solicitud de ese Kobda a quien llamaban Muref.

Era un buen sensitivo y mejor instructor en cuestiones espirituales formado en la escuela de Adonai y de Senio en lo que a aptitudes generales se refiere. Conocedor de las costumbres, de los cultos y de las lenguas de todas aquellas comarcas, era la persona ms apta para servir de buen auxiliar al joven Maestro en la misin que desempeaba y a la vez el mejor confidente para Kano que al cabo de pocos das deca: Me apart con dolor del Pangrave Abelio creyendo que su ausencia me arrojara en una hosca soledad, y me encuentro cor vos Pangrave Muref que parecis un archivo donde cada cabello de vuestra cabeza y cada pliegue de vuestra tnica parece un rollo de papiro con un conocimiento diferente.

El Eterno Amor fue tan bueno para m que me arranc de mi familia y de mi pas a los cuatro aos, en que una espantosa avalancha de hielo al irse retirando los glaciares, acab con casi todas las tribus del Norte del Ponto Euxino, y yo con una hermanita que an vive en Neghad, fuimos salvados por uno de los Kobdas montaeses del Hirca-nio, que entonces haba huido de su santuario por las persecuciones de la Shamurance.

A esa temprana edad era yo husped del orfelinato de Neghad donde recib la educacin adecuada para ser un hombre til para m mismo y para la humanidad que me rodeaba. De mis cincuenta y nueve aos, sacando los cuatro de mi niez, todos los dems los he empleado en adquirir los conocimientos que a ti te parecen todo un Archivo de las Edades.

Hemos vivido, y con el favor de Dios hemos sembrado y cosechado bastante en los campos del Seor de los mundos. No es, dime, una casi infinita felicidad el ver desfilar por la memoria como azul bandada de avecillas todos los seres a los que uno ha podido iluminar, consolar, abrir caminos nuevos y hacer sonrer en la paz y en el amor? Mi hermana, ms que yo, todava, puedo decir, pues en su condicin de mujer y de sensitiva hipntica, con una bien marcada disposicin para la msica, ha sido y es como el Bohindra del Santuario de Mujeres Kobdas de Neghad.

Parece como que la lira en sus manos hiciera olvidar las ligaduras de la materia y transportar a otros cielos y a otras esferas. Y no creas, Kano, que esto lo refiero para vanagloriarme de ello; si lo menciono ante ti es buscando curar tu pesimismo crnico que te hace encontrar la desgracia, el mal, lo insalvable, espantoso y terrible en todo cuanto te sucede.

Creme, eso es una simple enfermedad del espritu, fcil de curar cuando una firme y poderosa voluntad se decide a ello. Y cuando se senta fatigado del cmulo de ritos, ordenanzas y smbolos, de frmulas y de sistemas de expresin, dejaba caer sus brazos como abrumado sobre sus rodillas, sentado bajo su tienda de viaje y deca: "Si ms no puedo les dir que soy un mensajero del Amor y ese lenguaje lo comprendern todos".

Y entonces los Kobdas de ms edad, le aplaudan entusiasmados, mientras le decan: No podis negar que sois el piloto de la Legin de Amadores! Cuando llegaron al pas de Manh Armenia , el Kobda Muref indic la conveniencia de acercarse al ro Muradson, afluente del Eufrates y que arranca de las vertientes del Ararat.

Las ciudades ms importantes por entonces eran: Skiefdom y Asan-Heff, que estaban pobladas por dos tribus de Kuranos, que se haban adueado indebidamente de los dominios de aquel pacfico pueblo guiado por el viejo Caudillo Bayasid, uno de los ms antiguos aliados del Thidal, que haba presenciado sus nupcias con la hija de Jebuz. Dicho caudillo era el padre de Selvia y Wilfrida, jvenes Kobdas compaeras de Helia y tambin del Notario Menor que iba con Abel y cuyo nombre era Alodio.

Se saba que Bayasid estaba cautivo con los suyos en las grandes cavernas de las montaas, cuyas abruptas laderas costea el Muradson. Hombre Luz! Aquella poblacin estaba dividida entre mineros y pastores, que eran por entonces las dos grandes actividades comerciales de aquellos pueblos.

Los labradores eran menos y haban sido como sofocados por los otros, mucho ms numerosos que ellos. El antiguo jefe, Bayasid, haba tenido la debilidad de complacer a los principales jefes de tribus que, por ambicin, haban introducido a los Kurganos en pequeos grupos primero y a los fines de que extrajeran el oro que haba en sus grandiosas montaas. Le acompaaban algunos viejos criados y unos cuantos arqueros que por fidelidad haban querido seguirle.

Cuando vio las tnicas azuladas de los Kobdas, y que los brazos de su hijo se cean a su cuello al entrar, el infeliz anciano se ech a llorar amargamente. Y cuando pudo observar el gran parecido de Abel con la dulce y expresiva fisonoma de Bohindra que jams olvidaba, le dijo: T eres el hijo de aquella boda que yo presenci, aos hace del Thidal Rey de Naciones con la hija de Jebuz. Tus ojos y tu frente lo dicen. Soy su nietole contest Abel soy el hijo de Adam y Evana que tambin habitaron una caverna como sta y donde yo nac.

Entonces eres el deseado, el Bienvenido, El Hombre Luz! Abel le recibi entre sus brazos y le dej sollozar largo rato sobre su pecho.

He sido traicionado, he sido despojado y vendido; casi todos mis hijos han muerto en mi defensa, y aunque todo esto significa un gran dolor, hay para m otro ms grande: yo haba pactado con el Thidal que jams en el pas de Manh habra un esclavo, ni nios contrahechos o pobres leprosos arrojados a las bestias de las montaa, que la mujer sera respetada como la compaera del hombre, y que la verdad y la justicia seran aqu la nica religin, el nico culto.

Nada de esto se cumple ya en este pas, dominado por extranjeros que no tienen otro ideal que llenar sus arcas con el oro de nuestras montaas! Todo esto se remediar si en tu ley est que has de ser de nuevo el salvador de tu pueblo. Soy muy culpable de lo ocurrido gema desconsolado el anciano porque me dej llevar por complacencia, a tolerar la introduccin de costumbres y ritos que si al principio no estaban declaradamente reidos con nuestra ley, algo rozaban con ella, y un da ms, y otro ms, fueron avanzando lentamente hasta ir acostumbrando a las turbas a una nueva corriente halagadora de las bajas pasiones, y hasta de los brutales instintos de las tribus salvajes.

Es necesario tolerar me decan mis consejeros al or mis protestas porque esos Hrganos ensean a nuestro pueblo a extraer y purificar el oro y la plata; nuestro pueblo ser rico, poderoso y feliz, y podremos comprar nuevas tierras, y quien sabe si toda la vasta Anatolia llegar a ser nuestra. Entonces implantaremos de verdad la gran Ley de la Alianza! Pero ellos pagaron con su vida el mal consejo que me dieron, y yo, Altsimo Dios! He ah el pecado de los seres que recibieron la luz divina de la verdad y la dejan apagar por las tinieblas de los inconscientes y de los retardados, creyendo equivocadamente que por ser complacientes con sus errores, sus egosmos y sus bajezas se les pone en camino de redencin!

Y as diciendo Abel se tendi en las grandes pieles de oso que haba en torno a una inmensa hoguera que arda en el centro de la caverna. No pensastes Bayasid que si t dejabas apagar la luz, otros encenderan la suya para llevar por distintos senderos a tu pueblo, y que, juntamente con l, seras arrastrado t mismo a las tinieblas? Y si mal obran los inconscientes por falta de conocimiento a causa de su atraso moral y escasa evolucin, peor y mil veces peor obran los que conociendo la Verdad y el Bien siguen la engaosa corriente por efmeras complacencias que dejan en su maldad a los atrasados y van minando la energa espiritual de los conscientes; Salidos del camino de su propia Ley quin les proteger de todas las fuerzas contrarias en revuelta marejada, a donde ellos mismos se arrojan?

Por eso se ha dicho que el pecado del justo pesa inmensamente ms que el de aquel que no lo es. A mayor conocimiento y lucidez, mayor responsabilidad y mayor obligacin. Tienes una larga cadena de siglos ante ti para reparar este mal en forma que al terminar el ciclo final de las tinieblas para esta humanidad, ya te encuentres en las condiciones de hombre fuerte que acept el dolor, el oprobio, las vejaciones y la muerte antes de dejar a los inconscientes apagar su lmpara de iluminado.

Hus de los leprosos del cuerpo, temerosos de que os trasmitan su mal, apartis o matis a los defectuosos y contrahechos para evitar que traigan generaciones lisiadas, y no fijis la atencin en los leprosos del espritu, ni en los contrahechos de conciencia, no para apartarlos o torturarlos sino para impedir que sean ellos quienes marquen caminos a vuestros pasos. No es parece justo mi razonamiento, Bayasid? Justa decs, Bayasid? Porque es innato en el hombre el anhelo de prosperidad, de bienestar y de abundancia, bien veis oh, Nio!

Bayasid, amigo mo, con dolor te digo que siendo aliado de tantos aos la Ley de la Gran Alianza no ha penetrado en tu campo, ni ha germinado, y hoy te encuentro vaco de cosecha, sin flores en tu jardn y sin frutos en tus graneros. Dices bien que es la prosperidad un deseo innato en el hombre que nace, vive y muere buscndola, porque la Eterna Ley puso tal anhelo en el ser como acicate para el progreso tambin eterno a que est destinado.

Pero le dio tambin la antorcha de una inteligencia y la palanca poderosa de una voluntad que se fortalece y agranda con el ejercicio a que le obligan las resistencias que encuentra. Bien sabis que forman ello una porcin de humanidad recin llegada a la categora de seres conscientes, entre los que abundan aquellos que entran por vez primera en el reino humano.

Para su edad como espritus, ellos estn en lo que la Ley les marca: no ven ni pueden ver por el momento otra cosa mejor que desprender de las montaas los filones de oro que estn a la vista, y que saben despierta la codicia de los grandes de la tierra.

Ese oro les abre las puertas de todos los pases, donde van haciendo alarde de su fuerza fsica, y de su voluntad tenaz y persistente. Y as como el que construye su casa debe seguir las leyes que la tcnica le marca en cuanto a las proporciones, altura, base, orientacin del sol y los vientos; y el que emprende un largo viaje debe seguir el camino conocido, ms llano y ms breve, y no tomar rumbos opuestos o encrucijadas peligrosas donde ignora las sorpresas con que se va a encontrar, de igual manera deber obrar el que construye el castillo de su propia personalidad y ha emprendido el viaje de una nueva existencia fsica con los fines de avanzar en el eterno camino.

Vale acaso la pena soportar los dolores de toda una vida en planetas inferiores como esta Tierra, para llegar a la desencarnacin con el mismo atraso moral con que vino a ella? Para eso ms vala no haber venido. T, Bayasid, conocas el espritu de la Ley de la Gran Alianza, toda vez que cuando se realiz sta, los ms avanzados espritus que haba entre los Kobdas de entonces os explicaron, ampliamente desarrollados, todos los principios y fundamentos de la gran ciencia de Dios y de las almas, las leyes que rigen la evolucin de los seres, de las familias y de los pueblos, la forma de coadyuvar al progreso individual y colectivo, los deberes de justicia y de piedad de los gobernantes obligados por ley severa a buscar la felicidad de sus pueblos, no solamente satisfaciendo sus necesidades fsicas sino tambin, y con preferencia, las de orden espiritual, moral e intelectual.

Todas las tiranas, todos los despotismos vienen siempre de abajo para arriba. O sea que los seres atrasados, malvados y feroces sobre los pueblos inconscientes de sus grandes facultades de inteligencia y voluntad. Por eso vers que ningn hombre justo, consciente de sus deberes y de sus derechos se erige jams en un dios tirano y feroz sobre su pueblo.

Y t, Bayasid, has abierto tus puertas a una manada de osillos hormigueros, que huroneando por las montaas llenan de oro tus arcas y de lepra el alma de tus subditos! Ordena y manda que yo ser como un nio para obedecerte. Bayasid, lo que en muchos aos se ha destruido no se construye en una hora : ser tambin la obra paciente y laboriosa de mucho tiempo. Tendrs que remover los escombros que han hecho cuerpo con el enmaraado ramaje de los arbustos espinosos nacidos entre ellos.

Cuando hayas limpiado tu campo de escombros y malezas, ser la hora de reconstruir y de sembrar. No vern entonces estos ojos tal felicidad! Tengo conmigo nietecitos que podrn ser maana para este pueblo lo que yo no he sabido ser.

Tengo hijas entre las Kobdas del Mar Hircanio y ellas tendrn la fortaleza que le ha faltado a su padre. No ha mucho, las he conducido yo mismo al pas de Nunmaki para formar el Consejo femenino de la joven reina, hija de Shiva, que acaba de ocupar el lugar dejado por su madre le dijo Abel.

Pero, ha muerto la Man-Shiva, la reina de la piedad como la llamaba su pueblo? Morir, Bayasid, morir has dicho? Qu ha de morir la Man-Shiva si los seres que como ella sienten e irradian de s tan infinito amor, viven eternamente en el corazn de todos cuantos les amaron!

Dej su cuerpo ya gastado por los aos y por el dolor de su vida valerosamente vivida, pero all mismo en su pas se la siente vibrar como un canto perenne en las obras que ha dejado, en las costumbres que ha establecido y hasta en el aire que Nunmaki repira. Su hija Helia seguir el camino empezado por su madre, y ese numeroso pueblo deber a esas dos admirables mujeres la gran evolucin que ha conquistado.

All no hay amarrados en las cavernas, ni cautivos en las torres de la justicia. Los presidiarios labran la tierra, pastorean los ganados y se sientan alrededor de la lumbre en el hogar, donde una esposa y unos hijos les hacen sentir la alegra de la vida justa de los hombres de bien, y Shiva vio esta dicha con los ojos de su cuerpo por qu t no puedes verla tambin?

Me he ocupado del cuerpo de mis subditos, pero poco o nada he pensado en su espritu, que al igual que el mo, necesita de cultivo y de expansin, de esperanza y de energa para realizar la jornada. Mi pueblo ha comido hasta la hartura, ha satisfecho sus instintos, sus necesidades y hasta sus caprichos, mas no ha sido educado como para tener conciencia de sus derechos y deberes.

En aquel paraje situado junto al ro Muradson, ms o menos a la altura en que existe hoy la ciudad de Mush, deban reposar dos das, pues los viajeros de ms edad se sentan muy fatigados.

LA3 VARI BH PDF

Origenes de la Civilizacion Adamica T4 - Josefa Rosalía Luque Alvarez

Bohindra, Ada y Evana se unieron a la caravana que haca el viaje peridico desde el Irn al Eufrates; Vladiko y Mabi atravesaban con su escolta de arqueros las montaas Sagrn para encontrarse de nuevo en la ciudad de Asagg donde les esperaba su pueblo. Abel, acompaado de un buen nmero de Kobdas, se incorpor a la caravana que haca viajes al Pas de Manh Armenia hasta la costa del Ponto Euxino, donde un buque velero deba llevarles a la orilla opuesta del mar, a Escitia Teutonia y a los pases del Bltico donde innumerables tribus tenan repartido entre s aquellos vastos territorios. Los pases de Roxolana, de Aghafir, de Escordisca y de Getta eran los principales que formaban el vasto dominio que haba sido gobernado por Lugal Marada desde muchsimos aos atrs. Llevaba consigo a Erick, el hijo mayor del gran Jefe del Norte, y varios Kobdas originarios de aquellos pases y que estaban vinculados por lazos de sangre con casi todos los caudillos jefes de tribus. Habiendo tenido conocimiento tiempo atrs que en el pas de Roxolana era donde se hallaban cautivos los hijos de Etchebea, Abel llevaba consigo tambin a Kanc a los fines de que se encontrara con su padre, que en calidad de esclavo de un poderoso magnate desempeaba el cargo de guardin de sus inmensas majadas de renos.

LA COMUNICACION EN LAS ORGANIZACIONES CARLOS FERNANDEZ COLLADO PDF

Orígenes de la civilización adámica: vida de Abel

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